domingo, 1 de marzo de 2015

Olvida(me)

Olvídalo, olvídalo todo. Olvida todos los consejos que te he dado, los que te he intentado dar y los que no he llegado a darte. Olvida si alguna vez he pretendido que fueras alguien que no eres, y ya de paso, te pido que también me lo perdones. Olvídame a mi si es preciso. Y déjame darte el único consejo que alguna vez debí darte: haz aquello que te inspire, todo lo que te haga sentir que te has realizado como persona, aquello que llevas dentro y te hace sentirte tu mismo y a gusto con el mundo, porque es la única forma que existe de ser feliz.
No se trata de hacer daño a nadie, sino de vivir siendo tu mismo, contigo mismo, más allá de las palabras y las promesas que un dia hiciste. Somos seres cambiantes y quien pretenda que permanezcamos siempre iguales es un homicida de la condición humana y de la libertad.

La culpabilidad, otro demonio impuesto por las reglas sociales que nos gobiernan. Y te digo que no. Tampoco te sientas culpable si crees que otros han sufrido por tus errores, pues nadie más es responsable del sufrimiento que el propio que lo padece y, al final, el dolor forma parte de la vida y nos lo causamos todos a todos. Puesto que si no hubiese dolor estaríamos muertos, o lo que es peor, podridos por dentro.

No te alarmes si te llaman loco; pues la gente que no sabe vivir su propia vida suele empeñarse en limitar la de los demás poniéndoles etiquetas.

Y a pesar de todo lo que te estoy diciendo, tampoco te dejes aconsejar por ello, si tú decides quedarte aquí, si decides seguir las reglas y vivir como se espera que hagas, no dejes tampoco que nadie te convenza de lo contrario. Siguelas y vivelas, hasta el final. Haz sólo lo que quieras hacer, como quieras hacerlo. Porque al fin y al cabo, si no estás convencido de lo que haces, nunca será fructífero.
Olvida de nuevo el resto, todo lo que no vaya contigo, por mucho que te digan. Aunque tu vida no sea para nada como yo la viviría, no hay nada que pueda reprocharte, siempre que sea por elección y no por inercia. Esa es la clave de vivir, tomar tus propias decisiones y no dejar que nadie más las tome por ti.

Deja tu pasado atrás, donde le corresponde. No lo justifiques, ni lo maldigas, simplemente acéptalo y dale el lugar que se merece.
Nunca es tarde para empezar, quizás sí para terminar algo, pero NUNCA PARA EMPEZARLO. Y después de todo esto, solo queda una cosa más por decir: vive, porque muchas más veces de las que deberíamos olvidamos que ese es el único motivo de nuestra existencia, que estamos aquí para ello y que todo lo demás es eso; el resto. Y que eso te lo sueles encontrar por el camino.

domingo, 22 de febrero de 2015

Los amores reloj

Seguro que habréis oído (o leído, en varios artículos) un montón de formas de amor existentes; nos lo venden en tarros, nos lo administran en vena y todos somos muy adictos a él, pero ninguno sabemos como sobrellevarlo sin que un huracán nos atraviese cada vez que nos enamoramos.

Risto Mejide escribió en un artículo “99 maneras de quererse mal”, que es lo que solemos hacer con ese huracán interno, indomable, que confundimos con el amor; usarlo mal. Pero quizás ésta que hoy os expongo sea una de las pocas formas que he encontrado de quererse bien, que también las hay. 

El caso es que me he dado cuenta de que existen amores que son como un reloj, o más bien como las manecillas del reloj; que se persiguen para encontrarse, pero nunca para permanecer. Giran y giran en círculos, corren una detrás de la otra siguiéndose los pasos, pero cada una a su ritmo, nunca se aceleran o se pausan esperando a la otra; caminan hasta que se encuentran, celebran ese instante y se vuelven a separar. Tiene que ser así, porque ellas saben que si se detienen, el reloj se para y se estropea. Viven su vida pendientes de los instantes de encuentro, pero nada ni nadie les detiene en su objetivo vital, marcar las horas.

Hay algunos amores que funcionan de la misma manera, son grandes, hermosos y probablemente los más verdaderos que vayamos a encontrar jamás, pero no están hechos para estar juntos, para permanecer atados, para estancarse en la orilla de algún mar muerto. Ellos viven porque no se atan, y crecen y se persiguen y celebran cada encuentro como algo maravilloso. Algunos de estos amores aún no saben que lo son, y a veces parece que más que buscarse, se esquivan, para no herirse, para no perderse...

Dentro de los relojes sólo existe la dimensión temporal, y cada manecilla tiene su propio ritmo que la impulsa, inevitablemente, hacia la otra, pero al mismo tiempo, las distancia. Y eso es el tiempo dentro de un reloj. Pero dentro de las personas hay tantas dimensiones como podamos ser capaces de imaginar; hay ritmos, estilos de vida; hay formas de ser, de estar; hay capacidades de aceptación, de cambio; y hay algunos amores tan grandes que, sabiendo que van a encontrarse de nuevo, se dejan ser, estar, se dejan vivir, se dejan amar.

Amores que existen para ser, pero no para estar. Ellos son; y son tan grandes que cuando nos damos cuenta de su existencia, podemos crear amores infinitos, inolvidables y eternos, mucho más allá de cuando la muerte nos separe; son amores hasta que la vida los separe, si es que alguna de sus vidas lograra hacerlo alguna vez.

Estos grandes amores se seguirán encontrando tantas veces como quieran, tantas como deseen, pero nunca, por tiempo que pase, se detendrán en un mismo camino, porque ellos saben, que aunque sólo haya una letra de distancia, están hechos para amarse y no para atarse.

viernes, 13 de febrero de 2015

Siempre (te) espero

A veces, te espero en el hueco que se esconde entre cualquiera de las cavidades de mi arteria aorta, mientras siento que huyes de todas mis llamadas de peligro y atención.

Digo QUÉ: Te espero, de esperanza. La esperanza de que vengas a rescatarme de esta infinidad de dudas que me asaltan cada día mientras cruzo las calles, mientras camino deprisa con los relojes pisándome las suelas de los zapatos.

Digo DÓNDE: En la cavidad de mis arterias. Arterias, de arte. El arte que me galopa por las venas a modo de sangre turbulenta; el mismo que va y viene como el péndulo que dirige mi vida y mis ganas de abrazarte, de abrazar al mundo y a la vez esconderme de él para que no me salpique con sus venenosas mentiras.

Digo CUÁNDO: A veces, de quizás, de puede ser, de un ratito cada día a primera hora de la mañana y a última de la noche. Y, si me apuras, en todos los intervalos que dividen mis días, en todos los segundos que componen mi alma y en todos los pasos que vas por delante de mi.

Incluso digo CÓMO: Con los ojos bien abiertos y el corazón cerrado.Como quien espera encontrar algo que no quiere que llegue. Con el dolor muerto y el cerebro brindado. Así queriendo que vengas, pero sin querer que me encuentres.

Y así, esperándote con este montón de dudas, me encuentro con tantos cualquiera que la vida me resulta graciosa, y estallan las flores y me ampara la luna, y ninguna palabra se parece a la amargura. Y en el punto álgido de la noche, los días se convierten en semanas, las semanas en meses y los meses pasan por mi lado como si no me vieran, como si no existiera, como si, al fin, los (d)años ya no dejarán huella.

jueves, 3 de julio de 2014

Ets l'única persona que pot canviar el món

Un dia et lleves i tot és diferent. Passeges per la ciutat que t'ha vist crèixer i sembla que res ha canviat; els mateixos sorolls, la mateixa contaminació, la mateixa gent amb les mateixes presses... Però tu avui ho veus tot d'una altra manera, t'ho mires tot somrient i sembla que fins i tot la ciutat que tan t'emmalaltia et comença a donar glops i glops de vida, i comença a fer-se el lloc més espectacular del món; o si més no, del teu petit món.
Aquell dia, et sents invencible, amb ganes de fer-ho tot i capaç d'arribar a tot arreu. L'escenari és el mateix, però tu no, alguna cosa dins teu ha canviat i t'ha donat una espurna de llum (per vèncer la foscor). Aquell dia és quan t'adones que, passi el que passi al teu voltant, tu ets l'única persona capaç de canviar el món; el teu món!

domingo, 22 de diciembre de 2013

Menys línies de les que et mereixes

De vegades somio amb tu, amb la pols de la teva anatomia,
amb el teu cos sinestrament encaixat entre fustes.
Somio amb tu, amb el teu rostre pàlid i congelat,
amb el tacte d’un últim petó de pedra.
Somio que vas arribar a ser tantes coses
que he perdut el compte de totes les petites parts que han marxat de mi.
En aquestes dates, ja veus, després de 3 anys somio amb tu.
Desperta, adormida, somio amb tu.
Però sé que somiar no és tan dolent,
i és el primer cop que t’escric després de 3 anys, sense quedar-me bloquejada.

lunes, 27 de mayo de 2013

La intensidad de estar vivo


Hay cosas que se escriben, pero no se dicen,
hay grandes mentiras que nunca se miden.
Cosas que se dicen tal y como se sienten
y a veces son tan ciertas que parece que mienten.

La vida es vida cuando pasa, quizás...
Haciendo ruido en un colchón,
o a la sombra de un farol
deborándonos los huesos
y dejándonos los labios secos.

Escondidos tras armaduras de papel
que se van fundiendo con la piel.
Desatascándome de esta realidad
que es más dura cuando tú no estás.

Gruñendo los estúpidos desquicios
que van dejando nuestros vicios.
Adornando palabras empapadas
en tormentas de carcajadas.

La vida es vida, quizás...
Cuando se nos va desbordando la locura
en cada milímetro de nuestras venas.
Cuando crees que todo está a oscuras,
pero aún te queda una luna llena.

Si llevamos amor en la sangre,
y en cada poro de piel muerta.
Y si por las hierbas de nuestro camino
se pasean cada día nuevas piernas.

Descubriendo que hay risas incombustibles,
sin pedantes huecos de vulgaridad,
que nos acaban petando todos los fusibles
y robándonos por instantes la identidad.

La vida es vida, PORQUE...
El equilibrio ya no es cuestión de balanzas.
Y si la gravedad me da la espalda,
me dejo caer por las nubes. Cuando me vengas a ver,
recuerda que esto no es un cuento de hadas.

No hay más vida que estos versos,
ni más sentido que el de todos los besos que dimos.
Y si la vida es tansolo una fracción de tiempo,
yo apuesto por un decimal imperfecto.




domingo, 14 de abril de 2013

El temps i el desordre mental

Cinc minuts més; només 5 minuts. En alguns casos, 5 minuts són la diferència entre arribar tard o d'hora.

Tot és relatiu, inclús el temps. Si els 5 minuts es comparen amb la mitja hora de marge amb la que t'aixeques del llit per a intentar endreçar el teu món interior i sortir de casa mínimament decent, 5 minuts són molt de temps.
Si són, per exemple, 5 minuts de retard d'un vol, es converteixen en una fracció de temps gairebé imperceptible.

Ahir afirmava que la vida és irònica. I ho és, i sarcàstica també. En alguns casos, fins i tot és cínica i, de vegades, estúpidament absurda.

M'agradaria saber perquè em passen pel cap tot aquest seguit de xorrades mentre camino (durant 5 minuts) cap a la feina. I plou. 5 minuts de pluja poden ser joïa o insoportabilitat. Odïo els paraigues, els odïo tant com per a mullar-me durant 5 minuts o més; però arribar a la feina xopa no acostuma a ser una bona idea.

I avui rebo una proposta que em deixa (una mica) en fora de joc. I altre cop el temps, el maleït temps. El temps és tot allò que escapa al nostre control. El que ens empeny a fer les coses i, alhora, ens les limita. El temps en distància, el temps en sensacions; un temps que no té ni límits ni fronteres. I què hi he de fer si en el fons m'agrada? M'agrada la idea del temps i la seva imprevisibilitat. Tant imprevisible com aquest text absurd i sense sentit. Un munt d'idees encapsades i amuntegades l'una sobre l'altra, igual que al meu cap. Hi haurem de posar ordre. O potser no cal.

Perquè... i si deixem de queixar-nos del temps i ens centrem en les coses que depenen de nosaltres, què tal? Total, amb el temps, només hi ha dues opcions; o gaudir-lo, o malversar-lo. En tots els sentits del temps! (i, alhora, la vida sencera ens passa parlant del temps; i perdent-lo)

Que potser la nostra vida és perfecta i el maleït temps no ens ho deixa veure!
I avui, al final, ha sortit el sol. I fins i tot la Lluna!

I què? Potser els temps actuals són odiosos, amb totes les crisi i les seves conseqüències, que poca gent està on vol estar, amb qui vol estar i en el moment en el que voldria estar. I per això deu ser que, de vegades, pensem que ens ha tocat viure una merda de temps, però també sé que aquest temps és l'únic que tenim.
I, per això, més ens val aprofitar-lo.


Que com diu el gran Galeano: *El tiempo se burla de los límites que le inventamos para creernos el cuento de que él nos obedece; pero el mundo entero celebra y teme esta frontera.*