Hay cosas que se escriben, pero no se dicen,
hay grandes mentiras que nunca se miden.
Cosas que se dicen tal y como se sienten
y a veces son tan ciertas que parece que mienten.
La vida es vida cuando pasa, quizás...
Haciendo ruido en un colchón,
o a la sombra de un farol
deborándonos los huesos
y dejándonos los labios secos.
Escondidos tras armaduras de papel
que se van fundiendo con la piel.
Desatascándome de esta realidad
que es más dura cuando tú no estás.
Gruñendo los estúpidos desquicios
que van dejando nuestros vicios.
Adornando palabras empapadas
en tormentas de carcajadas.
La vida es vida, quizás...
Cuando se nos va desbordando la locura
en cada milímetro de nuestras venas.
Cuando crees que todo está a oscuras,
pero aún te queda una luna llena.
Si llevamos amor en la sangre,
y en cada poro de piel muerta.
Y si por las hierbas de nuestro camino
se pasean cada día nuevas piernas.
Descubriendo que hay risas incombustibles,
sin pedantes huecos de vulgaridad,
que nos acaban petando todos los fusibles
y robándonos por instantes la identidad.
La vida es vida, PORQUE...
El equilibrio ya no es cuestión de balanzas.
Y si la gravedad me da la espalda,
me dejo caer por las nubes. Cuando me vengas a ver,
recuerda que esto no es un cuento de hadas.
No hay más vida que estos versos,
ni más sentido que el de todos los besos que dimos.
Y si la vida es tansolo una fracción de tiempo,
yo apuesto por un decimal imperfecto.

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